Dark Legacy of Evard

¿Estamos en el Shadofell?
Sesión 2

Todos estaban un poco aturdidos por lo que acababan de oír, la “caída en las sombras” era un fenómeno poco común, y ante todo, poco deseable, el Shadowfell era un lugar peligroso, oscuro, lleno de criaturas que te atacarían básicamente por el gusto de hacerlo, y ahora estaban en el. El fenómeno ocurre por diferentes razones, explicaron los que tenían conocimiento suficiente de magia como para saber qué era lo que estaba pasando. Pero lo más importante, es que podía ser pasajero o a veces permanente, y a menos que encontraran rápidamente la razón que lo provocó, lo de permanente se hacía cada vez más atemorizante.

Nathaire, el mago y su acompañate Remy, parecían muy interesados en este Evard, y cuando un mago muestra un interés casi obsesivo sobre otro que se especialiazaba en las artes oscuras, de muerte y sobras, eso no es una buena señal. Así que lo primero era encontrarlo para ver si él sabía algo sobre lo que estaba pasando, pero para sorpresa de los primeros que fueron a revisar su habitación, éste no estaba, cada vez se volvía más sospechoso este tal mago.

El cementerio era un lugar sobre el que el mago mostraba especial interés, hablando de la tumba y de los restos de Evard, este debería ser el primer lugar a revisar. A pesar de los consejos de Tilda de esperar a que el fenómeno pasara por sí solo y se quedaran esperando en la seguridad de la posada, el grupo salió rápidamente solo para encontrarse a Grimbold que regresaba de su vigilancia cuando el fenómeno ocurrió. Apenas vió a los aventureros, empezó a contar las cosas que había visto en su camino de regreso, sombras, monstruos por las calles, gritos que no parecían venir de ningún lugar.

Grimbold les informó de un par de cosas que precisaba resolver. La primera, que la armería estaba siendo asediada por monstruos que no dejaban a los habitantes de Duponde, dispuestos a armarse para defenter lo suyo, acercarse a los medios para defenderse. Y la segunda, que el guardaespaldas del mago, el halfling Remy, fue visto correr despavorido fuera de los muros de la ciudadela como si tuviera una docena de demonios persiguiéndolo. El pedir la ayuda de los aventureros, estos accedieron en ir tras Remy, mientras que Grimbold y unos cuantos de sus acompañantes se encargarían de la armería, tal vez así se lograrían algunas respuestas a las tantas preguntas que había en el aire.

Siguieron el camino hacia el norte, alejándose del pueblo cuando al pasar por un puente sobre un riachuelo, fueron sorprendidos por unas ranas inmensas, en lo que a ranas consierne, y también un enjambre de unas molestas criaturas que parecían reirse y murmurar como burlándose del grupo que acababan de encontrar.

Las ranas no fueron fáciles de eliminar, atacaban con sus pegajosas lenguas atrayendo a sus presas hacia el agua donde podían hacerles más daño y saltando directamente hacia ellos para luego atacarlos a mordiscos. El enjambre, fue otra historia, era como si se hiciera invisible una vez que fue dañado para luego seguir su molesto ataque hasta que fuera descubierto y puesto en raya.

No lejos de ahí, se dieron cuenta de que ellos no eran los únicos que se habían encontrado con estos monstruos, Remy al parecer tuvo que salir huyendo al encontrarse con estas criaturas también, a juzgar por sus pertenencias regadas en el suelo como quien tiene que salir corriendo por su vida a riesgo de ser devorado.

Estaban tras sus talones. Ahora era más importante seguir adelante para encontrar a Remy antes que escapara, o se perdiera su rastro mientras se adentraba en el bosque. Por el momento, sus huellas servían de guía hacia su paradero. Hacia el norte. Hacia Remy. Hacia las respuestas

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Llegando a Duponde
Sesión 1

Los aventureros fueron contratados para entregar una carta de parte de Lord Markelhay, el Señor Protector de Fallcrest a un destinatario en la ciudad de Sarthel, siguiendo hacia el sur por la Carretera del Rey, a la mitad de camino y luego de haber entrado al pueblo de Dunponde, se dan cuenta de que las lluvias torrenciales habían dañado los puentes gemelos que se suponía los llevara hacia su destino. Con la promesa de una reparación de los mismos en los próximos dos días, no queda más que esperar, alojarse en el Viejo Búo, hasta que las lluvias amainen y los albañiles de puentes hagan su mejor trabajo.

Ya registrados en la posada del Viejo Búo, entre otros inquilinos que se encontraban en el area común, que también disfrutaban de una merecida cena, oyea a un soldado, que después conocerían como Grimbold, prepararse para salir a sus guardias, a lo que la dueña del establecimiento, Tilda Grenfield, que ya conocían de cuando pagaron por su alojamiento, le dice que de todas maneras hoy cerraría temprano, a razón de no considerar una buena idea que la gente salga muy tarde en una “noche como estas”. Uno de los tres enanos que disfrutaban de una cerveza pregunta a qué se debe esta preocupación y que significaba ese “como estas” al referirse a esa noche en particular, a lo que el guarda responde que se refieren a los fantasmas que rondan en este tipo de noches.

Una figura misteriosa, un aparente estudioso de las artes arcanas, que estaba acompañado por un halfling que parecía ser algún tipo de guardaespaldas, pregunta por un tal Evard, y si sería posible que su fantasma fuera parte de estos mentados seres. Así la conversación fue y vino, entre asombros, miedos, escepticismos y un evidente interés del mago que se identificó como Nathaire. Las historias sobre este poderoso mago especializado en la necromancia Evard, se llevo un rato hasta que uno por uno fueran decidiendo que ya era hora de dormir.

Al poco rato de haberse todos dirigido a sus habitaciones, las señales de que esta no sería una buena noche de sueño, no se hicieron esperar. Una sacudida, una sensación de mareo y malestar como si estuvieran tirando de cada una de sus extremidades en simultaneo, despertó a los heroes. Al abrir los ojos, se dieron cuenta de que algo estaba mal, el ambiente estaba oscuro, un poco más que lo que merecía una noche normal. Las cosas estaban en su lugar, pero a la vez no. Era como si todo hubiera sido movido ligeramente a la derecha … y arriba … y abajo … y luego otra vez a la izquierda. Las paredes parecían levemente torcidas, los marcos de las ventanas no cuadraban, las escaleras no eran rectas, y … abajo alguien gritaba!

Cuando bajaron a ver, se dieron cuenta que lo que antes eran las gárgolas que adornaban la entrada de la posada, ahora eran seres animados que volaban por el area común haciendo desastres y rompiendo cosas, y apenas vieron a los aventureros, atacando a cuanto ser se encontraban en frente. En cuanto empezaron a pelear con estos seres de piedra, se dieron cuenta que un par de sombras se movían por el cuarto, y los atacaban, si, las sombras se abalanzaban sobre las sombras de los propios aventureros para atacarlas y como que alimentarse de ellas.

La batalla no fue muy larga, al final los aventureros, aunque todavía asustados, resultaron victoriosos. Y por suerte los otros se encontraban bien, Harald, el bartender, yacía en el suelo, aturdido, pero en general bien, Tilda había logrado encontrar refugio apenas los monstruos habían salido, y los enanos estaban regresando de una caminata nocturna apenas había terminado la batalla, trayendo noticias de las cosas más extrañas que habían visto en su carrera de regreso.

Examinando un poco más la situación, se dieron cuenta que las luces iluminaban solo una fracción de lo que lo hacían anteriormente, las sombras eran mucho más fuertes, a pesar de la poca luz. De hecho habían sombras que parecían no deber ser, pero ahí estaban. Una sensación de disconfort embargaba a todos los presentes. Nadie estaba seguro de qué estaba pasando. Cuando uno de los presentes, con entrenamiento en las artes arcanas, reconoció lo que estaba pasando, lo que pasó aquí fue una “caída en las sombras” … estamos en el Shadowfell …

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